¿El lunes más triste del año? Recordemos lo bueno de la vida y comparte felicidad en el #BlueMonday

Cada año el tercer lunes de enero, las redes sociales y algunos medios proclaman el Blue Monday como el día más triste del año, una idea atribuida al psicólogo Cliff Arnall. Sin embargo, este concepto, originado en 2005 como parte de una estrategia publicitaria para una agencia de viajes, carece de base científica y ha sido ampliamente cuestionado por expertos.

Más que un fenómeno emocional real, el Blue Monday es un ejemplo de cómo una narrativa viral puede influir en el estado de ánimo colectivo, creando una especie de profecía autocumplida. Según Bárbara Aymerich, divulgadora científica y directora de Espiciencia, el impacto del Blue Monday depende en gran medida de nuestra percepción.

"Si queremos ponernos tristes, lo hacemos porque pensamos en cosas negativas. Pero también podemos revertir este proceso si decidimos enfocarnos en lo positivo". De este modo, lo que podría considerarse un día triste se transforma en una oportunidad para reflexionar sobre nuestras emociones y cambiar la narrativa. 

En lugar de dejarnos llevar por la melancolía colectiva, es posible contrarrestar el Blue Monday con acciones que promuevan el bienestar emocional. Esto no implica ignorar los sentimientos de tristeza, sino abordarlos con empatía y buscar formas de equilibrarlos. Pequeños gestos, como pasar tiempo con seres queridos, disfrutar de una actividad al aire libre o simplemente establecer metas realistas que pueden ayudar a cambiar la perspectiva. 

Por otro lado, el contexto que se utiliza para justificar este día son los excesos navideños, la falta de motivación y en otras partes, por ejemplo,  en el hemisferio norte donde los inviernos son obscuros influye en el estado de ánimo de las personas, siendo el azul un color que es representativo de la tristeza.

Es válido para muchas personas sentirse tristes en estas fechas, sin embargo, estos factores no son exclusivos de un solo día, sino parte de un fenómeno más amplio relacionado con el bienestar emocional en los meses de invierno. En lugar de perpetuar la idea del Blue Monday, podríamos usar este concepto como un llamado a la acción para transformar enero en el Mes del bienestar.

Esto implicaría promover actividades que fortalezcan la salud mental y emocional, como ir a terapia, meditar con la respiración, practicar algún deporte, establecer conexiones sociales saludables y valorar los logros pequeños pero significativos. Al replantear el enfoque de este día, dejamos de darle poder al marketing y comenzamos a recuperar el control sobre nuestras emociones, eligiendo un estilo de vida más sostenible.

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